La relactación es el procedimiento mediante el cual una madre consigue recuperar su producción de leche después de que ésta haya disminuido total o parcialmente.
Antes de iniciar una relactación debemos valorar la cantidad total de leche que toma el bebé en 24 horas, si no lo tenemos claro o las cantidades día a día son muy discordantes podemos apuntarlas durante un par de días y hacer la media aproximada, de esta manera sabremos que cantidad de leche toma el bebé.
Si el bebé solamente toma uno o dos suplementos y la cantidad total no supera los 140ml aproximadamente, podemos hacer una relactación directa. Es decir, esperar al fin de semana, encerrarse con el bebé en casa, eliminar los suplementos para ofrecer solamente pecho al bebé.
Si la cantidad de leche artificial superior a 140ml habrá que eliminar los biberones poco a poco. No recomendamos en ningún caso eliminar de un día a otro toda la leche artificial, no es adecuado puesto que causa gran estrés tanto a la madre como al bebé.
Empezar a estimular el pecho con el sacaleches y finalizar la extracción a mano ya que de esta forma se ha demostrado que se consigue más leche.
A ser posible es mejor una estimulación breve y frecuente diversas veces al día, que una única estimulación diaria de muy larga duración.
Buscar uno o diversos espacios cómodos y adecuados en el que realizar la estimulación, a ser posible se debería realizar cada dos o tres horas de día y cada cuatro de noche.
Los tiempos de extracción deberían aumentar en paralelo a la cantidad de leche extraída: a más leche más tiempo de extracción.
Cuando el bebé no acepta mamar el proceso de relactación se puede complicar. En estos casos es recomendable acudir a un grupo de apoyo a la lactancia para que una asesora puede valorar las causas por las que el bebé no quiere mamar y puede ofrecer opciones adecuadas para intentar que acepte mamar.
Si el bebé quiere mamar, hay que ofrecerle el pecho cada dos horas de día, cada tres de noche, o cada vez que el bebé muestre interés.
Durante los primeros días que se está intentando aumentar la producción de leche, y si el bebé está tomando mayoritariamente leche artificial, se sigue administrando la cantidad completa de alimento artificial recomendada y se inicia la estimulación del pecho con sacaleches o de manera manual.
Es recomendable eliminar succiones que no sean del pecho: chupetes, biberones…
Es aconsejable dar la leche (materna extraída o artificial) con una suplementación adecuada: jeringa-dedo, vasito, cuchara…
Se puede valorar la utilización de un relactador.
En cualquier caso hay que cuidar postura y posición y vigilar que el agarre sea efectivo y la succión correcta.
Es importante controlar la ganancia de peso del bebé (30g al día las 6 primeras semanas) y la excreción de orina (5-6 pañales al día), para asegurar que está obteniendo suficiente leche.
Si no está obteniendo suficiente leche, no reducir el alimento artificial durante unos pocos días y, si es necesario, aumentar la cantidad de leche artificial durante un día o dos.
Paralelamente es necesario ir reduciendo la cantidad de leche artificial que se ofrece al bebé:
Hay que tener muy presente que a veces los suplementos siguen siendo necesarios hasta que se inicia la alimentación complementaria donde si la cantidad no es superior a los 200ml en 24 horas se puede eliminar la leche artificial y sustituirla por alimentación complementaria.
Las relactaciones no son simples ni sencillas pero se puede conseguir, acudir a un grupo de apoyo a la lactancia y buscar la complicidad de una asesora de lactancia que pueda acompañar todo el proceso, suele ser muy efectivo.
Artículo redactado por Alba Padró. Asesora de Lactancia de ALBA. IBCLC.
Revisado por Eulàlia Torras. Asesora de Lactancia de ALBA.